Con más de 160 unidades en operación, Pasteko ha logrado escalar un producto tradicional hasta convertirlo en un modelo de negocio replicable. Este desempeño le valió el reconocimiento de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) como la Mejor Franquicia en Alimentos y Bebidas 2026, el máximo distintivo en su categoría.
Detrás de ese crecimiento hay una lógica clara: operación simplificada y procesos estandarizados. El paste —platillo originario de Hidalgo, introducido en México por mineros ingleses en el siglo XIX— fue el punto de partida. A partir de ahí, la empresa estructuró un sistema productivo que permite mantener consistencia y facilitar la expansión.
El origen de la marca, sin embargo, no responde a una trayectoria típica. Sus fundadores, con antecedentes en la industria farmacéutica, recorrían distintos estados del país por motivos laborales. En esos viajes detectaron un patrón recurrente: Pachuca estaba inevitablemente asociado al paste. Esa observación terminó por convertirse en oportunidad de negocio.
“Este reconocimiento nos confirma que vale la pena hacer las cosas bien, con disciplina y con un enfoque muy claro en la calidad del producto y la experiencia del cliente”, afirma Luis Nahum Samperio Rodríguez, cofundador y director general.
El desarrollo fue progresivo. Durante el primer año, el punto de venta operó más como un espacio de prueba que como una unidad comercial consolidada. La producción rondaba los 80 pastes diarios, colocados principalmente en una universidad en Pachuca. Con el tiempo, el modelo se fue afinando hasta alcanzar una capacidad cercana a las 50,000 piezas al día.

“Recibir este premio también es resultado del trabajo de todo el equipo. Hemos construido procesos que nos permiten crecer sin perder lo esencial: un producto bien hecho y una operación consistente en cada punto de venta”, añade.
Ese mismo principio se trasladó al modelo de franquicia. Pasteko opera bajo un esquema llave en mano en el que la producción se concentra en planta y el producto se distribuye listo para hornear. Esto reduce la complejidad operativa y permite a los franquiciatarios centrarse en la experiencia del cliente y la gestión del punto de venta. Para este año, la empresa prevé abrir más de 40 nuevas sucursales.
“Prácticamente entregamos la sucursal lista para operar. Eso reduce la complejidad y permite que el inversionista se concentre en lo más importante”, explica.
En paralelo, la compañía ha reforzado su estructura interna apostando por el desarrollo de talento y la participación de sus equipos en la toma de decisiones. Hoy, cuenta con un centro de producción en Hidalgo y avanza en la construcción de una nueva planta que le permitirá triplicar su capacidad instalada.
El objetivo es escalar sin perder control sobre la calidad. Al mismo tiempo, la marca busca reposicionar el paste dentro del mercado gastronómico como un producto de mayor valor, respaldado por procesos cuidados y selección de ingredientes.
Más información en https://www.pasteko.com
o franquicias@pasteko.com